lunes, 9 de abril de 2007

Paradojas
















El sábado de gloria vi el cartel del Festival Guitarvera, se celebrará este mes de abril en Villanueva de la Vera. Ésta iniciativa musical y cultural que me parece de lo más loable, tiene paradójicamente este año a la Arquitectura Popular como eje temático, enhorabuena por la elección. Espero y deseo que este encuentro musical y cultural sirva para meditar sobre el futuro de esta arquitectura y cómo protegerla, pues poco a poco va desapareciendo o transformandose en otra cosa.
La experiencia me dice que aunque también hubo un Guitarvera de la Arqueología, no sirvió para dinamizar las excavaciones o para crear una ruta visitable a algunas de las áreas excavadas en el yacimiento protohistórico de Pajares. Espero que no sea el caso y surjan iniciativas que promuevan la conservación de los elementos más representativos de la Arquitectura Popular de Villanueva: ventanas, solanas, puertas, casas, huertos, caminos, callejas y sus dependencias. Cada vez quedan menos ejemplares, pero aún podemos salvar muchos tesoros.

Aplausos



Calle de la Lanchuela en 2003 y en la actualidad.
Aplausos para sus vecinos, un recuperación ejemplar.

domingo, 8 de abril de 2007

Vera Pop 3








Postal que pertenecen a mi serie La Vera Pop.

Calleja El Moral



















































Foto aérea de la Calleja El Moral de 1970. Las fotos son de primavera de 1994, su ubicación corresponde a los números de la foto aérea.


La Calleja El Moral era una muestra sobresaliente del Urbanismo de Villanueva de la Vera que sufrió una herida de muerte(1), ya que se tomo la decisión de expropiar a los dueños de los huertos, cuadras y lagar para realizar una ampliación del pueblo. Como afectado, por ser copropietario de una de las cuadras, asistí a las diversas reuniones explicativas de la operación urbanística. Desgraciadamente no había nada que hacer, estaba totalmente decidido acabar con la Calleja. Se dieron razones de prosperidad económica, de seguridad ciudadana, de aprovechamiento del espacio colectivo, su cercanía a la plaza permitía albergar un pabellón múltiple para la recreación lúdica y festiva de los villanovenses.
A posteriori la realización del pabellón múltiple ha derivado en infinidad de problemas y no conozco a nadie con una cierta sensibilidad que lo defienda. Su desproporción con el entorno, su volumen por muy de madera que sea y su diseño no encajan, obviamente, en un conjunto histórico-artístico de la categoría de Villanueva.
Siempre entenderé que el conjunto monumental de Villanueva tiene la virtud de poseer un valor que no reside en la calidad individual de sus edificios, sino en la gran unidad que presenta toda la agrupación de ellos que incluye una gran pluralidad de elementos: casas, cuadras, calles, huertos, plazuelas, plazas, túneles, lagares y otras dependencias de servicios. Esa es su riqueza.
Nadie con poder económico o político tuvo la sensibilidad de defender la recuperación y mantenimiento de la calleja El Moral. No se supo ver que nuestros huertos son nuestros jardines y fue una oportunidad de oro para convertir todo el área (ver foto aérea) en un parque municipal que hubiera permitido conservar y disfrutar de sus árboles, muchos de ellos centenarios: limoneros, naranjos, olivos, higueras, parras y frutales nos hubieran dado cobijo y sombra. Se podría haber transformado las cuadras y el lagar en instalaciones culturales.
El origen de la calleja El Moral debe estar unido al paso de ganado de la Trashumancia, ya que recuerdo con nitidez, por haber pasado mi infancia y adolescencia viviendo en el inicio de la Calleja, el paso de las vacas camino de los pastos del verano y el regreso a las dehesas para pasar el invierno. La calleja unía sin pasar por la plaza y la calle El Barrio, el antiguo Camino de Valverde con la Calle La Cañada, que como su nombre indica era el lugar de transito del ganado.
La Calleja albergaba una colección de cuadras y gallineros y un hermoso ejemplar de arquitectura industrial, un lagar, del que se salvó un edificio importante pero que según diversas fuentes tiene los días contados.
En la siguiente entrada Cuento amargo de Septiembre, se recoge mi sentir en esas fechas. El cuento se lo entregué a la máxima autoridad del pueblo pero de nada sirvió la ironía.
Hay que ser conscientes de que un Conjunto Histórico Artístico debe incluir el mayor número posible de elementos y muestras de un Urbanismo único e irrepetible, sólo hay que ir a La Alberca (Salamanca) para verlo, pero existen múltiples ejemplos en España: pueblos del Pirineo Catalán, Albarracín (Teruel), Taramundi (Asturias) por no hablar de la maravillosa conservación de la arquitectura popular de los pueblos de Alsacia o Provenza en Francia o los pueblos de La Toscana italiana. Todos los ejemplos conservan el trazado de caminos y callejas, en algunos casos permiten ir de pueblo en pueblo mediante sendas que constituyen un agradable paseo y un importante reclamo para el turismo cultural y de calidad. Podemos ver caminos y callejas del siglo XIX que conviven con nuevos trazados del siglo XXI.
El desarrollo urbanístico no debe estar unido a la destrucción, y estos ejemplos son muestra de ello, sino a la conservación de un legado que no nos pertenece, la crítica a la gestión urbanística debería ser tenida en cuenta, ya que las personas encargadas del patrimonio permiten estos desmanes urbanísticos, no se sabe si por desconocimiento o por qué son muy importantes los intereses económicos.
Puede haber dureza en mis palabras, pero a la vuelta de esta Semana Santa tengo un enfado tremendo ya que al visitar el casco histórico de Villanueva estos días, he visto la destrucción de la Calleja La Icia para una futura unión del Lancho con el Barrio en su parte trasera. Otra herida de muerte irreparable. ¿Nadie va a conservar ni un camino del siglo XIX?.
Encuentro que el naranjal de Saturnino pegado al Túnel está siendo remozado. ¡Ay! ¡Dios mío!. También recojo la triste información de que el Lagar de abajo va a ser liquidado próximamente. ¿Por qué el Ayuntamiento no interviene y salva la única herencia de la arqueología industrial que queda en el casco histórico de Villanueva, por qué no conserva las callejas y huertos que hay entorno al Lagar y crea en esa zona un parque municipal que incluya los huertos, con sus macizos de calas y celindas, con sus naranjos, olivos y limoneros?. Evitemos el crecimiento radial del pueblo. Desarrollo si pero conservando los pocos huertos y caminos que quedan.

(1)
. Heridos de muerte frase de Mercedes Martín Luengo para describir la situación en la que se encontraban los pueblos veratos a principio del milenio.

Cuento amargo de septiembre

En Villanueva de la Vera se invita al viajero a visitar su casco histórico y al mismo tiempo a observar viejas tarjetas postales y fotos que la representan como era: la misma plaza, idéntica pero con una farola en lugar del aparcamiento de coches, la ermita en el lugar del Centro de salud, los lavaderos en el lugar de la nueva ermita, las casuchas del siglo XIX en lugar de las casas grandes y habitables. Dos hombres por la Calleja del Moral en lugar del edificio múltiple y sus amplias calles. Una pared de piedra de una calleja sustituida por una pared de bloques de cemento.
Puede ocurrir que para no decepcionar a los habitantes del pueblo, el viajero elogie el casco antiguo de las postales y le prefiera al presente, aunque cuidándose de contener dentro de los límites precisos su pesadumbre ante los cambios; reconociendo que la magnificencia y prosperidad de Villanueva convertida en un pueblo moderno, comparado con la vieja Villanueva pueblerina, no compensan cierta gracia perdida, que sin embargo se puede disfrutar sólo en las viejas fotos y postales, mientras que antes con la Villanueva pueblerina delante de los ojos, de gracioso y moderno no se veía realmente nada, y mucho menos se vería hoy si Villanueva hubiese permanecido igual, y de todos modos el pueblo moderno tiene este atractivo más: que a través de lo que ha llegado a ser se puede evocar con nostalgia lo que fue.
Hay que guardarse de decirles que a veces pueblos diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, que nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre si. En ocasiones hasta los nombres de los habitantes permanecen iguales, y el acento de las voces, e incluso las facciones; pero los dioses que habitan bajo esos nombres y en ese sitio han sido anidados por dioses extranjeros. Es inútil preguntarse si estos dioses son mejores o peores que los antiguos, dado que no existe entre ellos ninguna relación, así como las viejas postales y fotos no representan a Villanueva como era, sino a otro pueblo, que por casualidad se llamaba Villanueva como éste.


José Luis Martínez Rubio. Septiembre de 1997.
Adaptación de una historia de Las Ciudades Invisibles de Italo Calvino.